lunes, 17 de julio de 2017

HISTORIAS DEL BINGO

Hoy entré a esta especie rara de bingo, casino urbano de Lomas de Zamora, se nota que estamos a fin de mes, pues hay bastantes máquinas sin ocupar. Ahora, Santiago me cuenta que el pastor evangelista le recitó el otro día a la máquina tragamonedas la poesía de Federico García Lorca, esa que dice: Cultivo una rosa blanca en julio como en enero para el amigo sincero, podía recitar lo que quería que no le iba a pagar al contrario le quitó el doble de dinero.
Ahí lo vi a Junito jugar al póquer y me llamó para preguntarme 
- ¿Cómo va la venta del libro?
- Bien, y creo que dentro de poco será muy bien.-respondí optimista.
- Este ¿Cómo se llama?
- Camino a Las Vegas. – tuve que nombrarlo por enésima vez. 
- Buen título, parece una reivindicación a los jugadores. – me dijo mientras continuaba apostando- ¿Querés jugar un rato?- se despachó.
- No tengo una moneda. – Acote. 
Es un hombre delgado, mediana estatura, ojos claros, pelo enrulado, hiperactivo, de unos 42 años que se la ingenia para ganar buen dinero con distintos negocios. 
Tomó unas fichas y ahí no más me entregó en mano unas veinte. 
- Pero las juego para vos. Entendiste. 
- Bueno, bueno hace lo que quieras pero distráete un rato, pues hoy cobré unos pesos. Ahí no más llamo a la dealer y le dio cien dólares: 
- Cámbialo a pesos y tráeme cincuenta en ficha y los otros doscientos cuarenta pesos en efectivo.
- Ok. – dijo, la hermosa niña y se fue hacia la caja, pero regresó de inmediato y dijo- mire señor el jefe de sala dice que no podemos cambiar dólares.
- Como que no pueden, esta es una casa de juego. – esbozó a modo de protesta.
- Es que su billete tiene una numeración que supera las que aceptamos y puede ser falso, así dijo el jefe de sala.
- Por favor, bueno deje señorita. – Parecía estar apurado, me iba a ofrecer a cambiárselos pero miró al costado e imperativamente le dijo a un miranda que estaba parado allí – Estos tipos no saben tratar al público, haceme un favor, anda a la peatonal y cambialo en algunas de las agencias.
Por supuesto el otro ipso facto tomo el billete lo guardó y salió presuroso para hacer la diligencia.
Ahí fue cuando le pregunte:
- Décime Junito ¿Lo conoces bien a este tipo? ¡Le diste cien dólares!
- Creo que le dicen chiche, lo conozco de acá viene seguido, siempre está detrás mío cuando juego. No hay problemas. Dormí con frazada. 
Seguimos conversando y jugando en las máquinas de póquer pasando el tiempo, cuando después de quince minutos le pregunté de nuevo
- En serio lo conoces bien al tipo ese. Chiche, dijiste… 
- Para ser sincero, no tanto, siempre lo vi aquí, pero se esta demorando me parece.
Y si la demora ya se había convertido en ausencia y cada rato que pasaba era mayor la intranquilidad de Junito, llegó a 45 minutos y ya no pudo más, y casi como una reflexión, dijo:
- Tengo la impresión que este tipo me cagó los cien dólares.
Me hice el distraído, pero estaba nervioso así que le saqué un cigarrillo del paquete y lo prendí cuando empecé a toser recordé que lo había dejé hace cuatro años y lo tiré. Quise decirle algo pero el se adelantó y llamó al jefe de sala, delante mío le recriminó no haberle cambiado ellos el billete de cien dólares.
El otro se defendió diciendo que no eran una casa de cambio ni un Casino Internacional y además ya se comieron muchos falsos.
Entonces tomó una sabia decisión, bajo los créditos, dejo de jugar y se fue a buscar al miranda…
-¿Y dónde lo vas a encontrar?
- Voy a recorrer todas las salas antes de que se lo juegue, en alguna debe estar. Le iba a comprar un regalo a mi hija para su cumpleaños con esa plata.
Esa tarde no regresó. Pero a la mañana siguiente lo encontré jugando y rápido lo primero que hice fue preguntarle.
- ¿Lo encontraste a "Chiche"?
- No me hables, se me escapó por un pelito del Bingo de Lanús. Yo entré y me contaron que perdió como loco y se había retirado hacía cinco minutos, tal es así que salí a recorrer la calle mire para todos lados pero no lo hallé. Ya lo voy a agarrar y le pegaré unas trompadas. Vos sabes como es esto.
- Si lo sabré. - Ese tipo seguro no vendría más…pero el juego es así…

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