domingo, 28 de abril de 2019

EL JUJEÑO JOSÉ NORBERTO TOMAS GANÓ EL I CERTAMEN LITERARIO DE CUENTOS CORTOS VIAJEROS AL TREN


El jurado Internacional presidido por el Coordinador General de Certámenes, Carlos Bonserio dio su fallo entre miles de cuentos referidos a los trenes al:

CUENTO GANADOR  


La Bestia


Imaginen dejar Guatemala al desamparo nocturno de una balsa derivando el Suchiate, esconderse entre basurales y vegetación, mendigar comida callejera y esperar el comienzo de la pesadilla: llegar a Ciudad Juárez. Cinco mil kilómetros de vías entre paisajes cultivados y matorrales, selvas tropicales, montañas desérticas, pueblos sin ley y metrópolis mexicanas; poblarán de fantasmas el borde de los Estados Unidos. 


Imaginen viajar en grupos y quedarse inevitablemente solos. Madrugadas de alambrados, galpones desvencijados, dormitar sobre taludes y esperar el paso hermético del carguero. Correr. Buscar una tolva con chatarra y agarre seguro. El silo cementero con salientes enrejadas. Un vagón donde guarecerse; darse ánimo mientras suena algún disparo. La noche y el tren empiezan a rodar. El primero que llega al vagón trepa y ayuda. Aferrarse como sea. Equilibristas del aire titubeamos sobre el techo resbaloso donde encontraremos consuelo entre desconocidos. No estamos solos, pero estamos en viaje. El que oficia de pasamanos grita buscando respuestas allá abajo, alguien tropezó bajo el estrépito de la marcha. 

Imaginen un paisaje que cambia todos los días. Sentados, acostados, abarrotados. Una muchedumbre congestiona la planchada de la columna. Cientos. Corre la voz de un descarrilamiento mortal camino a Veracruz. Abrazarse ante una frenada brusca, una marea de desahuciados grita sobre un puente siniestro en Tamaulipas. Semanas de hambre, calores sofocantes y frío nocturno. Tormentas repentinas empaparán de velocidad a la luna, sequías extremas desgarrarán la piel, andrajos de ropa balbuceando un plato de comida. Maltrechos y sonrientes con el hermano que al instante ya no estará.

Imaginen extremar precauciones y advertencias. Mujeres sin auxilio posible. Un joven conocerá a su padre en Detroit. Madres hondureñas buscan restos disecados en el infierno de Sonora; y el Centro de Rehabilitación Buen Pastor rebalsa mutilados. En toda su extensión el sistema ferroviario es una fábrica de hacer mendigos. Un ejército marginal rogando otra noche sin pillajes, la incertidumbre del nuevo día. Desconfiar es el lema que une pero también separa. Lo poco que se tiene es mucho para el que no tiene. Un centavo, una tortilla de maíz, un número telefónico del familiar que espera cruzando el río Bravo; son botines preciados. Está prohibido dormir durante la vigilancia ante tanta zozobra. Salir del territorio Mara, ingresar la región de los Zetas, escapar de pandilleros en Nogales, y dicen que Nueva Laredo será sangrienta. Mientras tanto, lo peor de cada día: retenes de policías reclamando su tajada.

Imaginen accidentes, robos, violaciones, secuestros, extorciones y matanzas. Cárceles, hospitales, refugios de lisiados, establecimientos mentales, fosas comunes y tumbas sin nombre. 
Imaginen otra bifurcación, un nuevo ramal. Cambiar de líneas, correr detrás de aquella formación, esperar por otra y volver a empezar.
Imaginen desaparecer. Que nadie los vea pasar montados sobre la esperanza del migrante. 





RESEÑA BIOGRÁFICA GANADOR DEL PRIMER CERTAMEN LITERARIO DE CUENTOS CORTOS VIAJEROS AL TREN
JOSE NORBERTO TOMAS
Guardaparque Nacional
Técnico Universitario en Manejo de Areas Protegidas 
Docente Ecología y Educación Ambiental

Nacido el 18 de Diciembre de 1960 en San Salvador de Jujuy.
Por razones laborales al residir en la región de patagonia andina, promediando la década de los ’80; participó en Talleres Literarios en Bariloche, coordinados por las escritoras locales Luisa Peluffo y Graciela Cross.
Abordar la escritura por esparcimiento y participar de eventos literarios de narrativa tratan los siguientes reconocimientos:
• Primer Premio y dos menciones en Cuento Certamen Patagónico Isidro Quiroga, 1989. Comodoro Rivadavia, Chubut.
• Dos menciones en Cuento Certamen Patagónico Isidro Quiroga, 1990. Comodoro Rivadavia, Chubut.
• Primer Premio Certamen Literario Biblioteca Sarmiento, 1998. Bariloche, Río Negro.
• Primer Premio Certamen Literario Centenario de Bariloche, 2002. Bariloche, Río Negro
• Primera Mención Certámen Literario XXXIII Fiesta Nacional de la Nieve, 2003. Bariloche, Río Negro.
• Finalista del Certamen Literario II Concurso Internacional de Cuentos Taurinos “El Albero”, 2003. Quito, Ecuador.
• Primer Premio Certamen Literario Universidad Nacional de Jujuy, 2007. San Salvador, Jujuy.
• Segundo Premio Categoría Narrativa Concurso Nacional Literario “Universo Borges” UNICEM, 2013. Buenos Aires.
• Segundo Premio Certamen Provincial de Narrativa “Héctor Tizón”, 2013. Jujuy

miércoles, 10 de abril de 2019

LA MALDICIÓN DE MÉDANO BLANCO autor CARLOS ALBERTO BONSERIO


CAPITULO PRIMERO

      Normalmente vemos las cosas convencionalmente. Y la mayoría pensamos, actuamos, hablamos, nos cortamos el pelo y vestimos de la misma manera, como por sumisión unicelular a la tentativa social de una identidad, sino que también vemos lo que se considera como conveniente de ver. Resulta casi ortodoxo asegurarle a un niño que un perro es un perro, y preguntarle a un necio si una manzana es una manzana o a un poeta por el mar. Era interesante caminar por la calle y observar lo que nos rodea, uno se preguntaba a que se parecían todas esas cosas sino me hubieran enseñado a ver perros, manzanas y casas allí donde hay perros, manzanas, mar y casas.
     Era cierto que para una observación superior, los objetos no son más que exigencias locales, uniéndose sin distinción unos con otros en un gran todo global. Y aquí estábamos con los datos que se contaban que eran numerosos, avalados por los integrantes del mundo interno.

Varios hechos se concatenaron para que en la Argentina, al fin y al cabo el centro espiritual de  la tierra, se llevara en toda su magnitud el secreto de médano blanco. Siempre había una constante la aparición de Che Tangazo o algunos de sus parientes.
Los libros históricos jamás se equivocaron cuando recordaban que Eustaquio Díaz Vélez (hijo) propuso donar las tierras que su padre había recibido por enfiteusis por haber participado de la guerra. La condición que la ciudad llevara su nombre de su padre, a lo que se oponía Ángel Murga.  
En fin a Murga le dijo, no le colocas el nombre de mi familia tu gente no verá jamás el Mar.
El mismo problema pero de mayor envergadura ocurrió en Quequén



Bahía blanca, octubre 6 de 1944

El sudoeste de Buenos Aires tuvo aquel año una extraña primavera. La lluvia y el granizo se apropio de toda la zona, causando inundaciones con numerosas perdidas en los sembradíos incipientes. Las lagunas de las encadenadas desbordaron y pueblos enteros se sumergieron debajo de las aguas.
El padre de Che Tangazo, Marcelo Cayetano Octavio Pascual Monturro, un estudioso y experto observador astronómico que de Italia, mas preciso Roma, llegó al país allá por el año 1900 realizó cientos de avistamientos y obtuvo referencias sobre distintas flotillas de naves que penetraron en nuestro espacio aéreo.

Los alemanes 1945

Luego de las crisis de la primer guerra mundial, Alemania se reorganizo en todo sentido, social, político, económico y su tecnología sufrió una transformación muy grande gracias a la ayuda de los intro terrestres.

Quequén , 8 de octubre de 1963
Una lancha naufrago cerca de la costa luego de un feroz temporal, falleciendo casi todos los marineros, entre ellos se encontraba...

Necochea, septiembre de 1981

La estación de Necochea parecía una funeraria. No salían trenes y los que habían entrado quedaron inmovilizados. El habitual clamor y el metálico estrépito de los vagones habían dejado paso a un tenso y precario silencio. Las ventanillas de venta de pasajes estaban cerradas hasta nuevo aviso. Por todas partes había carteles escritos con tiza que el servicio de ferrocarril estaba suspendido hasta nuevo aviso. Los carteles estaban firmados por la dirección.
¿Qué había ocurrido?
Hubo un gran intento de parte de las autoridades del concejo asesor quienes en combinación con el ambicioso Intendente Municipal, querían nuevamente reflotar la fundación una ciudad costera en la zona basándose en los planos primitivos de Gariboto.
La represalia de los introterrestres no se hizo esperar.
Una gran corriente de agua que desemboco en el río Quequén derribó todos los puentes que unían ambas ciudades, ente ellos el del ferrocarril. Además, trajo una extensa inundación a parte de la ciudad; azotando sobremanera el Puerto de Quequén.
Los trenes deberían salir de un apeadero a orillas del río. Al apearse, Che Tangazo, había regresado en el tiempo y notó el pánico que impregnaba en el ambiente. Se podía palpar en todo el apeadero, llamado Necochea - Quequén de corrido. Che Tangazo miraba a toda la gente con la arrogancia del poder incontestable. No tenía más que mirar a un hombre o una mujer para que ésta persona se encogiera, desviase la mirada y siguiera su camino mansamente, con la cabeza gacha.

Córdoba 23 de septiembre de 1978

Durante el partido del mundial entre Brasil y Escocia en la ciudad de Córdoba se produjo un hecho inexplicable. Un corte general de luz azotó a toda la ciudad menos en el estadio de fútbol
Buenos Aires, Abril de 1982
El General Fortunato Galtieri, mediante una acción de combate recuperó las Islas Malvinas que estaban en poder de Inglaterra.


Medano blanco abril de 2000

domingo, 16 de diciembre de 2018

NUESTRO JURADO INTERNACIONAL LA CUBANA CLARA LECUONA VARELA Y SUS MICROCUENTOS




El basurero

Fueron creados para ser exploradores, pero cuando no quedó mucho qué explorar se aficionaron a jugar cada día en el basurero, como si les fuera en ello la vida. Aunque a decir verdad habían olvidado qué significaba esa palabra y todo lo demás. Una mañana Lía lanzó un chillido de alegría, uno de los niños se acercó pero ella le mostró los colmillos, él se alejó sin dar la espalda y luego corrió a alertar a los demás. 
Lía era probablemente la más aniñada del grupo, creada en la primera generación, sus movimientos eran lentos pero conservaba todos sus recuerdos a diferencia de los demás. La mayoría de los adultos prefirió mantenerse como eran, pero replicaron a sus hijos. Así vivieron en paz, hasta el día en que comenzaron a olvidar. No ella.
Todo comenzó durante la primera invasión, niña no tengas miedo le decían cuando la llevaron con el resto de los niños supervivientes. Al principio lloró pero después se resignó y aceptó lo inevitable. Cada día al amanecer exploraba cada sitio abandonado buscando alimentos y medicinas. Hasta hoy en qué al fin encontró algo.
Se arrastró hasta el albergue y lo cerró por dentro, con lo que había encontrado tenía para una semana de entretenimiento. El grupo de niños llegó hasta ella y trató inútilmente de romper la puerta. Ella les indicó con una mano el basurero y corrieron hacia la gran recámara olvidándola por completo.
Se ocupó entonces de proyectar la oleografía que más feliz la hacía, esa en la que vestida con un mono deportivo y unas trenzas jugaba con una muñeca tan rubia como ella, había una cestica con muchos caramelos y confituras de todo tipo. Que desagradable son los recuerdos, se dijo mientras masticaba con trabajo.
Afuera el grupo de niños, también mascaba, sus padres ya no sabían igual pero se parecían bastante a los caramelos duros.


Declaración de principios

He vivido muchas vidas 
y en cada una de ellas he sido feliz.
Ello no me exonera de haberme equivocado
e insistir.
Las tentaciones son abalorios,
simbología de lo que en algún momento fui repetidas veces.
Al final solo he conservado una flor,
una pequeña flor que brilla 
cuando en el cielo se abren las estrellas.
Ya lo he dicho:
lo diminuto se vuelve trascendente.
He declarado mi libertad de ser libre,
resguardo mi memoria en las raíces, 
en el verde y leve color de los pétalos. 
Miro hacia el cielo y burbujea,
acaso también soy yo una burbuja 
y doy vida a todo lo que me conforta.
Al final nada quedará 
salvo esa flor, sobre la que detendré el camino.
Para morir de pie. 
Única
Invencible
Maravillosa
¡Sola!


jueves, 22 de noviembre de 2018

COSTA DORADA - CAPITULO SEGUNDO

- Mira Rolo, normalmente no firmo el conforme de las cartas. Acepté esta carta pues venía con tu nombre. Casi hago un bollo y la tiro de inmediato al cesto de basura, pero recapacite pues jamás fuiste mentiroso y decidí llamarte. Eso si luego la destruí. Me asombró que no querías que figure tu nombre.¿No estarás exagerando? No estoy de humor para chismes, ni tengo tiempo. - Ante tales enigmas Freddy le preguntó: ¿No seguirás asociado como en los viejos tiempos con el ruso Jativ, el viejo Salvador o con el lobo Innocenti, el tano ese que decía ser primo hermano de Musolini, y venís con negocios ilusiorios?
 - Te digo que no, en serio ¡Te lo juro! Esa étapa de castillos en el aire quedó atrás.
-  Aja, entonces, ¿has descubierto algo que, en tu opinión vale muchos millones? ¿Eso decís?- Al insistir con esas palabras Freddy lo miraba con interés, pero no del todo convencido.
- Si y ya podemos ir más lejos. - afirmó con la boca seca.
    Freddy, sacó de un cajón un periódico en el que había una propaganda de la CDA: ¿Produce programas de informática? Y le preguntó: ¿Cómo fue que llegaste allí?
La gente del Sindicato, en especialel "Turco" me recomendó como un prestigioso consultor, pues gestioné para varias consultoras, y esa es mi tarea con distintos gobiernos provinciales y también algunos paises de América. Ahí se producen esos programas para departamentos universitarios,sindicatos y gubernamentales relacionado con todo lo que es, estudios psicólogicos y sociológicos. Además se llevan a cabo investigaciones para las industrias. Hay varios laboratorios en los que se examinan las causas biológicas, químicas y bioquímicas de cierto fenómenos del comportamiento humano. Todo esto es ultra secreto.
Mientras tomaba un vaso de agua y se aclaraba la garganta con nerviosismo, se preguntaba  si el otro podría comprender la valía de lo que le iba a explicar.

- Te dice algo el término de "sensación subliminal".
-  

sábado, 17 de noviembre de 2018

COSTA DORADA - - LOMAS DE ZAMORA - PRIMER CAPITULO COMPLETO



Ciudad de Lomas de Zamora, Argentina



Era un día muy especial para Rodolfo "Rolo" Namucci. Tomó el ferrocarril eléctrico en Plaza Constitución, borrosas chimeneas desfilaron ante él a la velocidad del rayo, hasta que sintió mareado y cerró los ojos. Cuando por fin consideró que la velocidad aminoraba, abrió los ojos y estiró los brazos para aferrarse del pasamano, era el momento del descenso. Llegaba a Lomas de Zamora, con unos veinte minutos de anticipo a la reunión de las seis de la tarde. Tal cual era una vieja costumbre suya. El comercio estaba a unos pasos de la vieja estación ferroviaria.



En el trayecto a la librería se quedó pensando unos instantes frente a una vidriera de la coqueta calle peatonal Laprida. Intentó pensar que existía para de esa forma olvidarse de que no se quedaría en este mundo para siempre. Era imposible fijar esa idea, pues cuando surgía el hecho de que existía  aparecía el hecho de fin de la vida. A viciversa cuando creía que era el fin de sus días, entendía lo precioso que era vivir. Se miró fijamente es un espaejo de esa vidriera.
-  Hola soy Rodolfo Namucci.
El hombre del espejo ni con la más ligera mueca. Hiciera lo que hiciera , el otro hacía exactamente lo mismo. intentó anticiparse con movimientos rápidos, pero el otro era igual de rápido.
-¿Quién sos? preguntó.
No hubo respuesta alguna, hasta dudó si había hecho esa pregunta, señalo con el dedo índice la vidriera y afirmó.
- Vos sos yo!
Al no recibir respuesta, cambió la pregunta.
- Yo soy vos?
De pronto un peatón apurado, para llegar a ningún lado lo empujó sin querer y lo volvió a la realidad. Entonces miró al tipo del espejo, lo saludó levantando la mano el otro hizo lo mismo al unísono y retomó el camino a la Librería.


El anfitrión era su viejo amigo Alfredo "Freddy" Bilotta quien había creado hace un tiempo el B&N Group, con las iniciales de ambos apellidos y poseía patentados a su nombre todos los documentos de esa Corporación. No lo atendió de inmediato. De hecho, lo hizo aguardar hasta las seis y veinte. En otros tiempos la atención era inmediata, pero había alterado su carectirística, se daba un aire de supremacía, de cierta categoría. No admitía que el tiempo de otros era más valioso que el suyo, aunque con Rolo muchas veces había tenido cierta diligencia en atenderlo.
Cuando la empleada lo hizo subir finalmente a la oficina de la Librería, fue como si le estuviese enseñando el altar de la antigua Iglesía de San Benito de Palermo. En el salón de ventas de la Librería había música ambiental pero esa oficina era puro silencio. El recinto carecía casí de muebles, conociéndolo  a Freddy, una especie de minimalista, escasamente una alfombra azul, dos oscuras pinturas al acrílico en las paredes ocres, dos sillones vieneses con apoyabrazos, asiento y respaldo esterillados, enfrentados con un escritorio mediante, una mesita de café, y unas cortinas de terciopelo azul oscuro las cuales caían ligeramente sobre parte de las pared. La empleada se retiró de la oficina tal cual un monaguillo se aleja del altar. 
-¿Cómo estás Rolo? lo saludo Freddy, mientras hizo un gesto para corregir su aspecto personal alisándose con la mano derecha el cabello y arreglando su ropa, para darle el clásico saludo italiano un beso en cada mejilla estrechando su mano.

- Bien, pienso que bien..., Freddy (para que insistir con que todo estaba feo y nada indicaba una mejoría pronta). La mano de Freddy era dura y seca, en cambio la de Rolo estaba húmeda.
-¿ Cómo está Mónica, tu amiga de Burzaco? - advirtió la turbación de Rolo- ¿No estará enferma?
- Me separé de ella.
- Oh, santo Dios, siento mucho tener que oir algo así.
A Rolo le pareció que había un tono de reproche en la voz de Freddy. ¿Y por qué debería preocuparse si así era?
¿Cuándo se separaron? insistió.
- Hace unos cuatro años y medio...
- Claro, no tenía noticias tuyas desde hace un tiempo...¡Oh, en serio pasaron más de cuatro años, por lo menos! ¡Qué pena! Pasamos tantos buenos momentos juntos.

Habían militado en la misma agrupación Azul y Blanca del Sindicato de Luz y Fuerza Capital y en aquellos tiempos salían juntos a conversar las necesidades de los trabajadores. Aunque, Rolo, no recordaba muy feliz los momentos pasados, sólo cenas, actos, reuniones, donde las tareas más importante eran comer, hacer la "rosca" criticando a otros y fumar intensamente. De hecho siempre había considerado a Freddy una persona aburrida.

- Has vuelto a hacer pareja?
- No.
Freddy frunció el ceño. - No es bueno vivir sólo... Tener pareja o cohabitar con la madre es esencial para una vida ordenada, al hombre le suministra estabilidad.
- Tenés razón, pero mi madre ha fallecido hace muchos años. Soy el más villano de los solteros. (si bien eso no lo creía.

Freddy siempre disfrutaba con hacerlo sentir a disgusto. Aquel día no era una excepción. Parte la incomodidad enfermiza tenía su origen en lo difeente que eran uno del otro. Freddy medía un metro setenta y uno, ancho de hombros, delgado y atlético, a veces jugaba algún match de fútbol. Rolo, era unos centimetros más alto, de hombros caídos y debido a su voraz ansiedad de comer tenía un sobrepeso de doce kilogramos. Freddy contaba con escaso cabello y teñido de castaño claro, su piel bronceada constrastaba con unos límpidos ojos verdes y rasgos de ídolo popular. Rolo con tu tez pálida, cabello canoso por cmpleto, a veces jugador compulsivo de quiniela, bingo, ruleta, carreras hípicas, poquer y máquinas tragamonedas, sus ojos marrones y miopes para leer le obliga a usar gruesos cristales. Tenían la misma edad cuarenta y nueve años. No podía evaluarse con certeza quien los llevaba mejor. Ambos hijos de madre europea.
Rolo pensó, y no por primera vez, que Freddy había empezado con una apariencia mejor que la suya. Mejor aspecto, ventajas y más dinero...
Freddy era extravertido e irradiaba autoridad y seguridad, Rolo irradiaba servilismo e indesición. Nacidos, si no para mandar, por lo menos administrar. En el Sindicato, Rolo había sido tan llamativo como Freddy. Sin embargo, en aquellos momentos no estaban en ese ámbito y se sentía fuera del lugar, fuera de su clase, inferior.
- ¿Cómo está tu esposa, Freddy?
- ¡Perfecta! - respondió dibujando una amplia sonrisa en su cara.- En mi subsistencia he tomado decisiones acertadas. Pero esa fue la mejor de todas.- su voz se volvió más profunda y más solemne; el efecto era casi escénico. Es una piadosa mujer, respetuosa y temerosa de Dios y devota de la Iglesia.
Sigue siendo una chupa cirios, aficcionado a la santa Biblia, pensó Rolo. Conjeturaba que esa religiosidad podía ayudarlo a conseguir lo que había ido a hacer. LLegado un punto se produjo un silencio y se miraron mutuamente, ya no había superficialidades para decirse. Fue entonces que Freddy le señalaba la silla con su mano derecha y dijo: 
- Séntate, por favor.
Se sentó de una lado del escritorio, mientras Rolo se instalaba frente a él. El metro veinte del escritorio bien pulido ponía entre ellos más de relieve la supremacía y el dominio de Freddy.
Sentado muy tieso, con la valija sobre las rodillas, Rolo parecía el equivalente comercial de un perro faldero con anteojos. Sabía que debía respirar profundo y relajarse sino comenzaría a abrir la boca, y eso era peligroso pues Freddy se daría cuenta lo sencillo que podía atemorizarlo. A pesar de ser consciente de ello, su pretendido relajamiento consistió en cruzarse de manos sobre el maletín y si se veía apurado cruzaría los dedos indice y medio de su mano izquierda dentro del bolsillo para contrarestar todo ese temor.
Esta carta... comenzó Freddy, a la vez que miraba de reojo la hija de papel que había sobre el escritorio.
Rolo había escrito esa carta, un hecho inédito. Era su letra, prolija, respetando los renglones. Veintidós líneas, sin marca de agua, escrita en una sola cara. Una carta certificada enviada por él a su amigo.

Estimado amigo Freddy Bilotta

  A partir que nos dieron el retiro voluntario de la empresa de Energía Electrica y nos alejamos del Sindicato de Luz y Fuerza, vos, sin duda, ganaste más dinero. No obstante jamás perdí la calma, ni desperdicié un minuto de mi vida, ni soy mufa como estuvieron difamándome el "Pollo" Bernardina el "innombrable" y compañeros del Sindicato. 
    Después de años de estudio y experimentación, quemándome las pestañas durante largas noches, he perfeccionado un proceso único que no existe en el mercado. Las ganancias en un sólo año, o quizás en menor tiempo, podrían concluir con todas nuestras trabas económicas y hacer realidad el sueño de ser poderosos millonarios. Hablo completamente en serio.
    No puedo escribir en la carta todos los detalles, sería demasiado arriesgado si la interceptaran. tenemos que hablar cara a cara, "¿Podrías recibirme en tu Librería"? Cuando a vos te venga bien. No te vas a arrepaentir de oir mi propuesta. ¡Hay muchos interrogantes!
    Por último, ficha la reunión para "Juan Salvador Gaviota", un sobrenombre para que mi nombre no aparezca en tu agenda. Como podrás observar el membrete de esta carta, dirijo la empresa Development Associates, la cual para los papaeles es una filial de la corporación B&N Group Internacional, esa que creaste vos. Sí estás al corriente de la CDA, comprenderás la necesidad de discreción. Este es el número de mi celular:cero once, cuarenta y seís, cincuenta y ocho, cuarenata y siete. 

Un cordial saludo y un gran abrazo

                                                                                                                 Rodolfo Namucci

PD: Espero tu llamado para sonreír a los fulgores de una nueva vida.

   Realmente se dio todo rápido y los deseos se habían cumplido. En Luz y Fuerza, Rolo se había guiado por unos evidentes principios: compañerismo, dinero y mujeres. Freddy suponía que no había cambiado y acertó. lo llamó al celular de la misiva:
- Reconocés mi voz Rolo.
Del otro lado Rolo no reconoció la voz...
- Hombre soy Freddy. -Luego de la charla de rigor - agregó- es para fijar la reunión. Podés el jueves a las seis de la tarde en la Librería.
- Espero que no sea tarde!
- ¡Epa Rolo! Qué te ocurre? No dramatices, más vale tarde que nunca. Te espero
-  Allí estaré. Confió mucho en mi propuesta. - 

    Cansado de repiquetear en su mente: el fracaso es la clave del éxito y todo es a prueba y error. la perspectiva de la reunión, estimuló a Rolo a sobrellevar los dias siguientes, había una incipiente luz al final del tunel que había estado tan oscuro por años. Esperaba terminar con ser el campeón del fracaso de un nuevo invento, aunque comenzaba a sentirse amedrentado a una charla con Freddy. Muchos nervios le impidían pensar el futuro, sentía que la vida lo había llevado a esa entrevista y que terminaría en ella.

Demasiados interrogantes, pensó que la mera visión de ese rostro amigo lo ayudaría...



jueves, 8 de noviembre de 2018

LA RADIO DEL ENAMORADOR




LA RADIO DEL ENAMORADOR

 Pleamar, la única manera de entendernos

La última vez que Eduardo escuchó la voz de Néstor fue una noche en que el mar parecía hablar con quienes todavía permanecían despiertos.

No sabía que sería la última.

Años después, cuando recordaba aquella voz saliendo de los parlantes de la FM 2000, comprendía que algunas despedidas ocurren mucho antes de que sepamos que lo son.

—Pleamar... la única manera de entendernos. El programa de los enamorados.

Así comenzaba.

Después venía la música y Néstor se encargaba de ponerle palabras al amor.

—Dicen que los ojos son las ventanas del alma —decía—, pero cuando una mujer sonríe, hasta las ventanas parecen quedarse chicas.

A veces improvisaba algún piropo:

—Si la belleza fuera pecado, usted, señora, no tendría salvación.

Y otras veces recurría a los refranes:

—Al corazón no se le pueden poner cadenas. Cuando se enamora, busca la llave aunque esté escondida en el fin del mundo.

Así era Néstor.

Era capaz de convertir una radio humilde en el lugar más romántico de Quequén.

La FM 2000 estaba instalada sobre un médano que él insistía en llamar el más alto de la playa. Nadie se había tomado el trabajo de medirlo, pero llegar hasta allí era suficiente prueba.

La subida dejaba sin aire a cualquiera.

Los jóvenes llegaban resoplando. Los mayorcitos hacían alguna parada intermedia y los que estaban pasados de peso parecían escalar el Aconcagua.

Néstor los esperaba arriba, sonriente.

La radio era modesta. Muy modesta. Su horario dependía, incluso, de la hora en que se despertara su dueño. Lo normal era comenzar entre las ocho y las diez de la mañana, aunque alguna vez la transmisión empezó cerca del mediodía.

El cierre estaba previsto para las diez de la noche. Pero si aparecía algún amigo dispuesto a seguir pasando música, nadie miraba el reloj. La radio podía continuar hasta altas horas de la madrugada.

Entonces aparecía el personaje:

El Pirata Renegado de la Madrugada.

Y la 2000 seguía navegando.

Su lugar en el dial era casi al fondo:

107.9.

Pero lo más extraordinario estaba dentro.

El estudio apenas medía dos metros por un metro sesenta. Las paredes y el techo estaban revestidos de madera de pino y aislados con telgopor. Dos personas podían sentarse, aunque bastante apretadas, en unas duras butacas de metal.

Era como estar dentro de una lata de sardinas.

Si uno fumaba, fumaban los dos.

Al poco rato una nube de humo impedía verse las caras.

Y si a alguno se le escapaba una flatulencia, bueno... aquello ya no era un problema de radio: era una emergencia.

Cuando llegaba un tercero tenía que quedarse parado en la puerta, porque sencillamente no había lugar.

Aunque alguna vez entraron tres y cerraron la puerta. La mujer quedó sentada en el medio, sobre los otros dos.

El amor, al parecer, necesitaba poco espacio.

Pero el corazón de aquella radio era mucho más grande que su estudio.

Desde una ventana acústica de doble vidrio se veía el mar. Néstor controlaba el paso de los barcos, contaba los naufragios y observaba los días en que la draga Perestroisky profundizaba el canal de acceso.

Sabía cómo estaba el mar.

Para conocer la dirección del viento miraba los árboles.

Y con sus prismáticos reconocía personas, bicicletas y vehículos que pasaban por la calle. Hasta podía distinguir las patentes.

La radio era pequeña.

La mirada de Néstor llegaba mucho más lejos.

Eduardo conocía muy bien aquel mundo.

Orillaba los cuarenta y cinco años y la sal del tiempo comenzaba a marcarle el rostro, aunque se mantenía en buen estado físico gracias a la bicicleta y a sus trotes diarios por la playa.

Vivía cerca de Monte Pasubio, a una manzana del antiguo Hotel Pinocho.

Su casa se llamaba La Majestad.

Era un chalé blanco, cuidado con esmero, de ventanas y persianas grises. Tenía un porche, un jardín espléndido, un gran pino, una pared cubierta de hiedra y un bebedero para pájaros rodeado de petunias.

Eduardo era escritor.

Publicaba artículos de reflexión y comentarios de actualidad en diarios y revistas. Le pagaban cuando podían, unos pesos por aquí, otros por allá.

También era el locutor de Pleamar.

Lo hacía por amor al arte.

Modulaba la voz, leía poemas y, algunas veces, hasta creía que los estaba declamando.

Entre Eduardo y Néstor había nacido una amistad de esas que no necesitan demasiadas explicaciones.

Néstor tenía una filosofía particular de la vida:

—La familia no se puede elegir. Pero hay tres cosas que sí: el lugar donde vivir, los amigos y las amantes.

Y se había tomado muy en serio la tercera.

Era un romántico incurable.

Un Don Juan sin descanso.

Un Casanova de barrio.

Se perdía en la nebulosa del amor y, cuando eso ocurría, se olvidaba del resto.

Del dinero.

De las cuentas.

Del sueño.

De la prudencia.

Y hasta del peligro.

Los problemas aparecían uno detrás de otro: celos, maridos abandonados, amenazas de muerte, algún disparo dirigido contra él, mujeres que lo perseguían y otras que aseguraban que era el padre de sus hijos.

También estaban los cobradores, que parecían multiplicarse.

Por eso, más de una vez, Néstor tuvo que esconderse.

Eduardo lo ocultaba en su vehículo y, en alguna ocasión, hasta le pagaba las facturas de luz y teléfono. A veces los servicios estaban cortados y había que hacer malabares para volver a conectarlos.

Pero Néstor no parecía aprender.

O quizás aprendía otra cosa.

Aprendía a vivir.

Una de las últimas veces que hablaron, Eduardo decidió enfrentarlo.

Néstor se había enamorado de una muchacha muy joven y llevaba una vida llena de privaciones. No tenía dinero, dormía mal y vivía pendiente de una historia que parecía no tener futuro.

—¿Vos creés que vale la pena lo que estás haciendo? —preguntó Eduardo.

Néstor respondió sin vacilar:

—Por supuesto que sí. ¿Cuándo voy a tener otra jovencita enamorada así?

Eduardo lo miró preocupado.

—Al paso que vas, no sé si vas a tener otra oportunidad. Estás deteriorando tu salud.

Era cierto.

Pero Néstor todavía tenía argumentos.

—Recapacitá, hombre. ¿Quién te dijo que no vas a tener más oportunidades? Podrías irte a Miami. Hay mujeres con mucho dinero. Podés locucionar en cualquier radio.

Néstor sonrió.

—No vengas con promesas incumplibles. Vos seguí escribiendo sobre lo platónico, que yo vivo lo real.

—¿Y por qué me ofendés? Sabés que lo mío también es real. Hay gente que necesita tanto del escritor como del locutor.

Néstor hizo un gesto con la mano.

—No te ofendo. Yo vivo el presente. ¿Para qué quiero vivir el futuro? Hoy es hoy... y mañana, quién sabe si estamos.

Eduardo insistió:

—Pero el locutor va a estar siempre.

Néstor lo miró.

—En Quequén o en Miami.

Los dos quedaron en silencio.

Después Eduardo sonrió.

—Sé feliz, Néstor. Sé feliz. Con poco también se puede.

Ninguno de los dos sabía que aquella conversación quedaría para siempre.

La vida siguió.

El mar siguió golpeando la costa.

La antena torcida de la 2000 siguió desafiando al viento.

Y durante un tiempo Pleamar continuó diciendo al aire que era la única manera de entenderse.

Hasta que una mañana llegó la noticia.

Néstor había muerto.

Eduardo quedó en silencio.

De pronto regresaron todas las imágenes.

El pequeño estudio.

El humo.

Las butacas.

El médano.

La antena.

La ventana frente al mar.

Los barcos.

La draga.

Las noches interminables.

El Pirata Renegado de la Madrugada.

Los piropos.

Las canciones.

Y aquella voz.

Aquella voz que parecía no aceptar que algún día también podía apagarse.

Entonces recordó sus últimas palabras:

Hoy es hoy... y mañana, quién sabe si estamos.

Néstor había tenido razón.

Eduardo comprendió entonces que hay personas que se van, pero dejan encendida una luz en algún rincón de nuestra memoria.

Los amigos verdaderos quedan en una canción, en una calle, en una ventana frente al mar, en una frase que vuelve muchos años después.

Y también quedan en una voz.

Una voz que alguna vez, desde una pequeña radio perdida en un médano de Quequén, les decía a los enamorados:

—Pleamar... la única manera de entendernos.

Eduardo cerró los ojos.

Afuera, el mar continuaba golpeando lentamente contra la costa.

Por un instante creyó escuchar aquella voz otra vez.

No era posible.

La radio estaba apagada.

Néstor ya no estaba.

Pero entonces comprendió que quizás el amor y la amistad tenían algo en común:

ninguno de los dos sabe obedecer a la muerte.

Néstor se había ido.

Pero Pleamar no.

Porque mientras alguien recuerde su voz, mientras alguien vuelva a contar su historia, mientras un amigo pueda pronunciar su nombre sin olvidarlo...

Néstor seguirá estando al aire.

Y quizás esa sea la única manera que tenemos de vencer, aunque sea por un instante, a la muerte:

hacer que alguien permanezca en nuestra memoria.

Porque los amigos verdaderos no se olvidan nunca.

Nunca.

Mientras estemos vivos.